- ¿Hola? - ¡Si! Acá abajo - ¿Qué haces ahí? - Estoy buscando un incentivo, se esta poniendo aburrido todo de repente. - ¿Un incentivo? ¿Y has encontrado alguno interesante? - Eh... la verdad que si, encontré el mejor de todos los incentivos. - Ah, ¿si? ¿Cuál es? - Encontrar uno.
De repente, todas las veces que me he quedado callado, todas esas veces ahora tienen ganas de gritar. Todas a la vez. No tengo miedo, al contrario, estoy emocionado. Tengo ganas de ver que pasa, tengo ganas de ser yo. Así, como una película, tal vez es solo una sensación de momento y mañana cuando me levante este igual de frustrado como todos los días, pero déjenme disfrutar este instante. Son cosas así las que me hacen sentir el verdadero "yo", a esto me refiero cuando digo que uno tiene que conocerse a uno mismo. Te sentís superior, que podes hacer cualquier cosa, porque sabes que es así. Sentís que todo lo que pensas, lo podes hacer, y que estas preparado... para lo que sea que tenga que ser. Es como estar drogado (já), exactamente como el mejor de los viajes. Y aunque no pueda explicar como llegue a sentir esto (sin necesidad de las drogas, claro), estoy seguro que a todos les ha pasado alguna vez. Algunos sabrán comprender... Es genial, ¿no?
Arrepentirse no es malo, uno aprende a vivir con eso. Pero no saber, tener la duda constante de saber si hiciste lo correcto o fue la peor decisión de tu vida... es una condena horrible. Te convierte en preso y carcelero, y ves todo de una forma distinta, dudas de todo. ¿Se puede volver atrás? ¿Cómo y de qué forma? Es obvio que nada va a ser como antes, esta claro que las cosas no van a ser lo mismo en mis ojos mañana tampoco.
La única luz en toda la casa es la del monitor de mi computadora, son las 6 menos cuarto de la madrugada y no pare de pensar ni un minuto desde que me desperté, por suerte, tarde. Aprovecho ahora que todos duermen para fumar un cigarrillo al lado de la ventana, escondido y mirando la puerta de reojo. Después voy a estar diez minutos lavándome los dientes para sacarme el olor de la boca. Ellos ya saben que fumo, pero yo me escondo del sermón, de la verdad y, en parte, ellos también. Todos estamos jugando a las escondidas en esta casa, afuera y fuera de ella. Todos elegimos lugares espantosos para escondernos, parecemos nenes, elegimos los lugares más obvios, todos nos estamos mirando de lejos y nadie se anima a salir a buscar su salvación y eso nos hace perder el juego. Perdimos, volvamos a empezar o mejor no... mejor juguemos otro juego.
- Creo que me falto hablar con vos. - Siempre soy el último con el que hablas. - Es que te tengo tan cerca que ya ni te veo. - ¿Y ahora que pasa? - No sé... Quiero irme, como antes, como siempre. - Y vamos, ¿qué esperas? - ¿A dónde? ¿Cómo? - A donde quieras, como antes, como siempre. Y más allá de todo, una vez más... ya sabes.
Me rindo, estoy fundido, perdí... y eso que no tengo enemigos, ¿qué seria si no? Estoy cansado, me siento viejo, en la frente ya se notan las arrugas de vivir tan amargado. Un amigo ayer me pregunto: "¿Te acordás cómo eras antes?" Y me recordó, y me acordé... Yo antes era una persona positiva, alegre, cariñosa. Me reía de tonterías y me dejaba llevar por las cosas que hoy en día me molestan, y es que hoy en día todo me molesta. Antes hablaba del amor constantemente, y si... ahora también lo siento (¿o no?) pero cada vez me sale mas la palabra "odio" en múltiples oraciones. Estoy cansado de estar mal, quiero volver a ser ese pibe alegre, por ahí ingenuo (totalmente), pero feliz. Quiero volver a ser yo, el de antes. El que se entregaba completamente y daba abrazos a todo el mundo, el que siempre tenia una sonrisa tatuada en la cara y contagiaba la alegría, el que apenas escuchaba un poco de rock ya armaba una fiesta, el que abría una cerveza para festejar con amigos y no para tomar solo y amargado. Recordé, también, que yo me iba a tatuar para nunca olvidarme de lo que alguna vez fui o aún soy, porque esa misma noche volví a reírme hasta las lagrimas. Tal vez fueron las drogas, si, pero me hizo ver que todavía queda una vela prendida para ese chico que llevo adentro y puedo avivarla de a poco. Porque antes de ser viejo de verdad quiero volver a ser yo, el de antes.
Podemos hablar de todo un poco, pero igual voy a hablar de vos. Que seria hablar de mi y hablar de todo. Pero hablo porque soy un tonto que le gusta hablar, vos no te mereces ni una palabra. Vos, que ni hablas, que no existís, que te pensaba afuera, lejos, más allá. Ahora te volves asomar, ¿para qué? ¿por qué?
Necesito entenderme para poder explicarte. Te necesito un rato para tenerte siempre. Nunca se me hizo fácil y ahora no sé si estoy en el pico más alto de la montaña o en lo más profundo del pozo. No tengo las palabras, no hubo cuentos infantiles para explicarme la situación Lo mio fue un juego de azar, y en todo caso parece que perdí yo. Si doy este paso es por vos, y puedo ser feliz o morir. Adivina cuál voy a elegir.