- ¡¿Qué?! - Nada... - ¡No me mires así! - ¿Te miro cómo? - ¡Así! ¡Así! ¡Basta! - Te miro como siempre te mire. - No, me estas... instigando y yo ya no puedo hacer nada... ¡Nada! - Yo no estoy diciéndote nada. - ¿Y qué hago? ¿Qué hacemos? - No hay algo especifico que tengas que hacer, pero tenes que hacerlo. - No me estas ayudando mucho. - ¿No? - ¡No! ¡Y no me mires así!
Últimamente he estado deseando tener un deseo, algo que me haría no desear otro, algo que haría que nada importara. Todo estaría claro, entonces. Pero creo que voy a tener que conformarme con unos breves instantes y ver como todo se disuelve en un solo segundo, y tratar de escribir en un soneto perfecto o una linea tonta. Porque es todo lo que obtendrás, por lo que tendrás que aceptar. Estas aquí, luego te vas. Pero yo creo que los amantes deberían estar atados juntos y ser tirados al océano en el peor de los temporales. Y dejarlos ahogarse, dejarlos ahogarse en su inocencia. Por mi parte voy por el capitulo final, he leído todas las paginas y aun no hay respuesta sólo lo que era antes de que yo supiera, pronto tienes que venir, es la única manera que puede ser.
Así que me paro de pie en el sol y respiro con mis pulmones. Tratando de evitar el peso de la verdad. Diciéndome que todo lo que viste fue solo un espejo y te has pasado toda tu vida sudando en una eterna fiebre y ahora estas sentado en una bañera llena de agua helada deseando que tu fueras un fantasma. Pero una vez que conociste una chica y la llamaste tu amante y danzaron en la cocina a través de verano más verde. Pero llego el otoño y ella desapareció, no puede recordar donde dijo que iba. Pero sabes que se fue, porque te dejo una canción que no quieres cantar. Que canta: Yo creo que los amantes deben ser encadenados y ser tirados en el fuego junto a sus cartas y canciones y dejarlos quemarse, dejarlos quemarse en su arrogancia. Por mi parte voy por mi ultimo fracaso. Yo me he matado con cambios, tratando de mejorar las cosas y termine convirtiéndome en algo distinto a lo que planeaba ser. Ahora creo que los amantes deben ser cubiertos con flores con tumbas entrelazadas en una cama de trébol y dejarlos dormir, dejarlos soñar con su felicidad.
- ¿Hola? - ¡Si! Acá abajo - ¿Qué haces ahí? - Estoy buscando un incentivo, se esta poniendo aburrido todo de repente. - ¿Un incentivo? ¿Y has encontrado alguno interesante? - Eh... la verdad que si, encontré el mejor de todos los incentivos. - Ah, ¿si? ¿Cuál es? - Encontrar uno.
De repente, todas las veces que me he quedado callado, todas esas veces ahora tienen ganas de gritar. Todas a la vez. No tengo miedo, al contrario, estoy emocionado. Tengo ganas de ver que pasa, tengo ganas de ser yo. Así, como una película, tal vez es solo una sensación de momento y mañana cuando me levante este igual de frustrado como todos los días, pero déjenme disfrutar este instante. Son cosas así las que me hacen sentir el verdadero "yo", a esto me refiero cuando digo que uno tiene que conocerse a uno mismo. Te sentís superior, que podes hacer cualquier cosa, porque sabes que es así. Sentís que todo lo que pensas, lo podes hacer, y que estas preparado... para lo que sea que tenga que ser. Es como estar drogado (já), exactamente como el mejor de los viajes. Y aunque no pueda explicar como llegue a sentir esto (sin necesidad de las drogas, claro), estoy seguro que a todos les ha pasado alguna vez. Algunos sabrán comprender... Es genial, ¿no?
Arrepentirse no es malo, uno aprende a vivir con eso. Pero no saber, tener la duda constante de saber si hiciste lo correcto o fue la peor decisión de tu vida... es una condena horrible. Te convierte en preso y carcelero, y ves todo de una forma distinta, dudas de todo. ¿Se puede volver atrás? ¿Cómo y de qué forma? Es obvio que nada va a ser como antes, esta claro que las cosas no van a ser lo mismo en mis ojos mañana tampoco.
La única luz en toda la casa es la del monitor de mi computadora, son las 6 menos cuarto de la madrugada y no pare de pensar ni un minuto desde que me desperté, por suerte, tarde. Aprovecho ahora que todos duermen para fumar un cigarrillo al lado de la ventana, escondido y mirando la puerta de reojo. Después voy a estar diez minutos lavándome los dientes para sacarme el olor de la boca. Ellos ya saben que fumo, pero yo me escondo del sermón, de la verdad y, en parte, ellos también. Todos estamos jugando a las escondidas en esta casa, afuera y fuera de ella. Todos elegimos lugares espantosos para escondernos, parecemos nenes, elegimos los lugares más obvios, todos nos estamos mirando de lejos y nadie se anima a salir a buscar su salvación y eso nos hace perder el juego. Perdimos, volvamos a empezar o mejor no... mejor juguemos otro juego.
- Creo que me falto hablar con vos. - Siempre soy el último con el que hablas. - Es que te tengo tan cerca que ya ni te veo. - ¿Y ahora que pasa? - No sé... Quiero irme, como antes, como siempre. - Y vamos, ¿qué esperas? - ¿A dónde? ¿Cómo? - A donde quieras, como antes, como siempre. Y más allá de todo, una vez más... ya sabes.
Me rindo, estoy fundido, perdí... y eso que no tengo enemigos, ¿qué seria si no? Estoy cansado, me siento viejo, en la frente ya se notan las arrugas de vivir tan amargado. Un amigo ayer me pregunto: "¿Te acordás cómo eras antes?" Y me recordó, y me acordé... Yo antes era una persona positiva, alegre, cariñosa. Me reía de tonterías y me dejaba llevar por las cosas que hoy en día me molestan, y es que hoy en día todo me molesta. Antes hablaba del amor constantemente, y si... ahora también lo siento (¿o no?) pero cada vez me sale mas la palabra "odio" en múltiples oraciones. Estoy cansado de estar mal, quiero volver a ser ese pibe alegre, por ahí ingenuo (totalmente), pero feliz. Quiero volver a ser yo, el de antes. El que se entregaba completamente y daba abrazos a todo el mundo, el que siempre tenia una sonrisa tatuada en la cara y contagiaba la alegría, el que apenas escuchaba un poco de rock ya armaba una fiesta, el que abría una cerveza para festejar con amigos y no para tomar solo y amargado. Recordé, también, que yo me iba a tatuar para nunca olvidarme de lo que alguna vez fui o aún soy, porque esa misma noche volví a reírme hasta las lagrimas. Tal vez fueron las drogas, si, pero me hizo ver que todavía queda una vela prendida para ese chico que llevo adentro y puedo avivarla de a poco. Porque antes de ser viejo de verdad quiero volver a ser yo, el de antes.